jueves, 21 de agosto de 2014

DESPEDIDA DEL COCHE CON EL QUE REPARTÍ EJEMPLARES


DESPEDIDA DEL COCHE CON EL QUE REPARTÍ EJEMPLARES

     Hoy he tenido que despedirme del coche con el que repartí tantos ejemplares de mis novelas como la gente quiso comprarme. Incluso, me había atrevido a customizarlo exponiendo publicidad sobre sus puertas al igual que hacen los más reputados fontaneros. Me habría gustado mantenerlo pero, al contrario de lo que creen algunos, esta aventura de la literatura es totalmente deficitaria. Habré ganado -X euros tras dos novelas auto-publicadas, de tal manera que no me ha quedado más remedio que venderlo; y por cuatro duros, ya que el pobre estaba hecho unos zorros. Le arrancarán sus pegatinas, que con tanto entusiamo diseñé, y lo vestirán de calle para que otra persona pueda disfrutarlo sin saber de qué familia viene. A pesar de comprender que solamente es una máquina, no puedo evitar sentir algo de pena, aunque quizás pueda ser por haber visto demasiadas veces "Terminator"; si bien, sé a ciencia cierta que, a diferencia del indestructible robot, mi viejo coche no volverá. Hasta nunca estimado colega. Y que aún te queden muchos viajes, mi gran compañero de trayectos. Te lo digo sinceramente, a pesar de saber que estas palabras no las filtrará tu frío corazón de hierro y gomas.      (21-08-1014, DAO)




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